12.11.06

Testimonio

Fran Quesada es un joven que ama mucho al Señor, ya lo conocí hace algun tiempo y coincidí con él hace unos días, está organizando una Concentración masiva de jovenes 2007 en mi país, España, para el año que viene, estoy seguro que va a ser hermoso, no me cabe duda que el Señor está en el asunto, y que hay un tiempo nuevo para mi nación, además tengo la certeza que "donde abundo el pecado, sobreabundo la Gracia".

Fran escribe una newsletter que recibo, la he recordado hablando con una hermana sobre la conveniencia de compartir nuestro testimonio, de abrir neustro corazón, aun temerosos, pero mucho es lo que ha hecho el Señor en nuestras vidas, y es bueno poder compartirlo en la esperanza de que otros puedan conocer a aquel que nos llamo de la tinieblas a su Luz admirable.
Esto es lo que compartía Fran Quesada, y que estoy seguro os será de edificación:

TESTIMONIO

"La más noble función de un escritor es dar testimonio, como acta notarial y como fiel cronista, del tiempo que le ha tocado vivir."
Camilo José Cela (1916-2002) Escritor español.

Testimonio. (Del lat. testimonĭum). m. Atestación o aseveración de algo. || 2. Instrumento autorizado por escribano o notario, en que se da fe de un hecho, se traslada total o parcialmente un documento o se le resume por vía de relación. || 3. Prueba, justificación y comprobación de la certeza o verdad de algo.

Son muchas las teorías que escuchamos desde nuestra niñez, son muchas las hipótesis de las que hacen gala los intelectuales abordando todo los temas habidos y por haber. Pero lo cierto es que todas las bocas han de callar ante la evidencia de un testimonio, no importando si quien lo cuenta es más o menos culto, siempre y cuando hable verdad. De hecho el Estado de Justicia en el que vivimos se basa en la prueba testimonial de las personas de a pie.

El testimonio es como una espada bien afilida ante la incredulidad. El testimonio es la bandera que muestra una verdad a tiempo. El testimonio es la prueba que mueve la balanza hacia un lado u otro. A lo largo de la historia he leído, escuchado e incluso vivído un sin fin de estos, que han ido ayudándome a afianzarme más en la verdad que ha cambiado millones de vidas que han servido como testimonio a todos nosotros.

Creo fervientemente en el amor de Dios expresado a través de la muerte y resurrección de Jesús hace más de dos mil años hacia cada una de las personas que han pisado, pisan y pisarán este planeta. Y como consecuencia de ese amor, creo en la provisión de Dios que nos quiere dotar de una vida llena de sentido y felicidad. (...)

A veces, no es fácil compartir nuestro testimonio, pero es necesario, y como decía nuestro Señor, "más bienaventurado es dar que recibir".

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