1.11.06

¿Siervo de Dios o de si mismo?

Julio Martínez, tiene un blog magnífico, Estudios Bíblicos, que sigo con mucho interes, no me cabe duda que el Señor le ha levantado como atalaya en su Iglesia, hoy escribe una reseña muy buena sobre algunos libros que le han marcado, pero termina con algo realmente bueno, y os quiero compartir:


"(...)¿Cuales son los criterios para discernir quien es un siervo de Dios y quien es un siervo de sí mismo?:

-los falsos maestros buscan satisfacer sus pasiones, lujo, comodidades, nivel de vida.
-predican un falso Jesús que se centra en prosperar al creyente.
-no predican el señorío, de hecho lo desprecian (2 Pe 2.10).
-no sirven a los creyentes, se sirven de ellos.
-no buscan la edificación de la iglesia, sino de su propio reino particular, su iglesia, su local, su escuela bíblica, etc...
-no predican la Palabra ni la conocen, sus prédicas están llenas de referencias a sí mismos. Si acaso tocan la Palabra es un versiculo, pero siempre como pretexto.
-no pastorean, no visitan, no cuidan, no alientan.
-se rodean de "los fuertes" no buscan a los miembros más débiles o más pobres.
-no predican la cruz de Cristo ni se centran en el evangelio de la Gracia.

La carne desea exaltar desmedidamente a un pastor o líder, y gloriarse en él, más que en Cristo Jesús, los hermanos/as que son espirituales deben tener esto presente. Un líder espiritual fuerte puede ser un sustituto del Cristo verdadero, y esto siempre es un error, la responsabilidad está muchas veces en el mismo miembro de iglesia. Muchos creyentes son perezosos en estudiar personalmente la Biblia, y sólo se contentan con lo que se les predica el Domingo, si estos mensajes están contaminados por las ideas de un pastor carnal, esto es un gran peligro. Sin doctrina no hay discernimiento, sin celo por la Palabra de Dios abrimos las puertas de nuestra mente a los ladrones que no son el Pastor de las ovejas, Cristo Jesús.

No sólo debemos crecer en el amor o el respeto por quienes Dios ha puesto para pastorearnos, debemos crecer en el conocimiento de Dios, y añadir a la virtud conocimiento. Y por ello podemos encontrar libros que no son más que las predicaciones de hombres fieles de Dios, en quienes encontraremos el camino de la imitación de Cristo, y verdaderos líderes, que sin pretender ser perfectos, destacan entre la masa de manipuladores que llenan las iglesias." (leer completo)
 
En definitiva, "por sus frutos los conocereis".

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