14.3.11

Jaleadores de apocalipsis (75)

Me gustaría tener más tiempo para desarrollar esta entrada, no lo tengo, pero lo cierto es que si no lo digo me va a dar algo.

Me entristece profundamente ver a algunos que se consideran cristianos con un indisimulado alborozo perjeñando "tiempos del fin, días de la ira de Dios, y juicios sobre la tierra" cada vez que una tragedia asola a los hombres.

Hermanos, nuestro sitio está y estará siempre al lado del que sufre, muy lejos de un púlpito con el señalamos con el dedo acusador (recordemos quien es el "acusador de nuestros hermanos"). El Señor al que servimos no vino a condenar el mundo sino a salvarlo.

Se muy bien que mi Padre, ese del que aprendí siendo niño "Dios es amor", siempre siempre pone delante la misericordia al juicio.

De hecho cuando vemos señales de los últimos tiempos, lo que el Señor nos conmina es a "erguirnos y levantar nuestra cabeza", a predicar la Buena Nueva, pues aún hay tiempo.

Me conmueve profundamente como en Apocalipsis, después de la tribulación, todavía un ángel saldrá predicando arrepentimiento y Justicia de Dios. Y hermanos, todavía no es el tiempo de los ángeles, todavía las "palabras de esta vida" están encomendadas a nosotros, prediquemos al Dios que nosotros mismos hemos conocido, de Amor de Justicia, de misericordia, de reconciliación.

Anhelemos sí ese día, pero deseando ser hallados, como dice la Palabra, sembrando, gozosos cuando "el que siega se juntará con el que siembra".

Me imagino a mi Señor, reprendiendo a estos nuevos -y tan antiguos- "jaleadores de apocalipsis": "¿Vosotros de qué espíritu sois?
"Y aconteció que, como se cumplió el tiempo en que había de ser recibido arriba, él afirmó su rostro para ir á Jerusalem. Y envió mensajeros delante de sí, los cuales fueron y entraron en una ciudad de los Samaritanos, para prevenirle. Mas no le recibieron, porque era su traza de ir á Jerusalem. Y viendo esto sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, y los consuma, como hizo Elías? Entonces volviéndose él, los reprendió, diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois; Porque el Hijo del hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas. Y se fueron á otra aldea." Lucas 9:51-56

2 comentarios:

  1. Anónimo9:32 p. m.

    Debemos evitar querer ocupar el lugar que solo le corresponde a Dios, El solo conoce las razones del sufrimiento del hombre, El es el único que sabe su propósito y plan.

    ResponderEliminar
  2. Hoy mismo una persona muy cercana a una autoridad espiritual, delante de mi hablo de Japon y dijo "Sigan adorando idolos" ... ósea - que mundo de locos es este? que el pueblo de Dios puede hablar así de otro pueblo, cuando la palabra dice "Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos recibirán misericordia".... En Japón hay cristianos tambien!!!! No hay ni una nación que no sea idolatra! Me pase? :)

    ResponderEliminar