26.6.05

Seremos como los que sueñan

Me levantaba el Domingo, después de la increíble noche… y me acordaba, miles de convertidos, Rocío Jurado en el escenario, orando por ella… Me decía: “¿Habrá sido un sueño?”... pero no. Y el Señor me recordaba, que Él lo prometió: “seremos como los que sueñan”:

“Cuando Jehová hiciere volver la cautividad de Sion,
Seremos como los que sueñan.
Entonces nuestra boca se llenará de risa,
Y nuestra lengua de alabanza;
Entonces dirán entre las naciones:
Grandes cosas ha hecho Jehová con éstos.
Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros;
Estaremos alegres.” Salmo 126.1-3

Él prometió, que haría descender la “lluvia tardía”, y “todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.”

“!Vosotros también, hijos de Sion, alegraos y gozaos en Jehová vuestro Dios; porque os ha dado la primera lluvia a su tiempo, y hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía como al principio. Las eras se llenarán de trigo, y los lagares rebosarán de vino y aceite. Y os restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta, mi gran ejército que envié contra vosotros.” Joel 2.23-25

Muchos se sorprenderán, otros se escandalizaran, otros se pretenderán oponer al mover del Señor, pero, desde esta “atalaya”, yo os declaro, en el precioso nombre de quien nos amo primero, Jesucristo, que no habéis visto más que el principio.

Esto no es más que “una pequeña nube como la palma de la mano de un hombre”, pero ya ha empezado.

“Y Elías subió a la cumbre del Carmelo, y postrándose en tierra, puso su rostro entre las rodillas. Y dijo a su criado: Sube ahora, y mira hacia el mar. Y él subió, y miró, y dijo: No hay nada. Y él le volvió a decir: Vuelve siete veces. A la séptima vez dijo: Yo veo una pequeña nube como la palma de la mano de un hombre, que sube del mar. Y él dijo: Ve, y di a Acab: Unce tu carro y desciende, para que la lluvia no te ataje. Y aconteció, estando en esto, que los cielos se oscurecieron con nubes y viento, y hubo una gran lluvia. Y subiendo Acab, vino a Jezreel. Y la mano de Jehová estuvo sobre Elías, el cual ciñó sus lomos, y corrió delante de Acab hasta llegar a Jezreel. 1 Reyes 18.42-46

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