25.6.05

El tiempo de la canción ha venido

Hoy, sábado, madrugada del domingo cuando escribo esto.
Allí estaba de nuevo, en esa explanada de las Ventas, de nuevo abarrotada.
Alabanza, gozo, y sí, también “salseras cristianas”…

Ayer, 1600 personas, repito 1600 personas!! aceptaron a Jesús como su Señor, definitivamente, la fiesta en el cielo tuvo que ser de las que se recuerdan.

Hoy predico Luis Palau bastante antes, un mensaje que volvió a tocar los corazones, a centenares entregaron su vida al Señor, realmente era un espectáculo grandioso, ver a gente aceptando al Señor Jesús, hermanos a su lado, orando con ellos.

Recuerdo, tantas veces, leyendo aquella lluvia temprana del Espíritu, el Pentecostés, y leer como con un discurso de Pedro se convertían a miles, y yo preguntaba, lleno de anhelo “Señor, ¿Cuándo veremos eso?”

Tantas oraciones, tanto hemos pedido al Señor que se glorificara en medio de este pueblo, que quebrara, que rompiera la cadenas, que permitiera que la Luz del Evangelio resplandeciera en los corazones… y ahora mis ojos estaban viendo aquello, y no cabía de gozo y agradecimiento a mi Señor.

Acabo la predicación, la presencia del Señor era manifiesta.

Pero el Señor todavía nos tenia preparada alguna sorpresa. Salio José Luis Rodríguez, canto algunas canciones, y de repente, “Tengo que daros una sorpresa, tenemos a alguien muy especial a nuestro lado, Roció Jurado”. Yo pensé, “será una imitación” … y de repente, allí sobre el escenario, estaba ¡¡Rocío Jurado!!. La gente estallo en aplausos, ella compartió que estaba mejor, gracias a Dios, que le estaba agradecida a Él. Compartió, que una noche estando en Miami, convaleciente, el día de Thanks Giving, recibió una llamada de José Luis Rodríguez, le dijo que en su casa no seria trinchado el pavo, hasta que ella no estuviera sentada allí a su lado en su mesa, y ella contó que esa noche conoció verdaderamente a Jose Luis Rodríguez

La gente la ininterrumpió empezó a gritar, “Cristo te ama”, miles de gargantas le daban testimonio al unísono, como un solo hombre: “Cristo te ama”, ella se emociono profundamente. No os podéis imaginar lo que se sentía allí, como se notaba la presencia de Dios. Salio Luis Palau, e hizo una oración sencilla y conmovedora por su salud, por su vida. Fue una oración sin aspavientos, con amor, seguida y rubricada con el “amen” de los miles de hijos de Dios allí congregados.

Volvíamos a casa, gozosos de lo que habían visto nuestros ojos, agradecidos a nuestro Señor, que quiebra la potestad de espíritus de rechazo que ha habido en este país por generaciones. Yo declaro, en el nombre de Jesús, que “aun veremos prodigios”, yo declaro, en el precioso Nombre del Señor, que “ha pasado el invierno”:
“EL TIEMPO DE LA CANCIÓN HA VENIDO, Y EN NUESTRO PAIS SE HA OÍDO LA VOZ DE LA TÓRTOLA”

Acabamos la noche, con la potencia en la música y el mensaje de “Rescate”, estoy seguro que muchos de los que pasaban por la calle estarían “atónitos y perplejos, diciéndose unos a otros: ¿Qué quiere decir esto?” y es más que probable que “otros, burlándose, decían: Están llenos de mosto”.

Porque he aquí ha pasado el invierno,
Se ha mudado, la lluvia se fue
Se han mostrado las flores en la tierra,

El tiempo de la canción ha venido,
Y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola.

La higuera ha echado sus higos,
Y las vides en cierne dieron olor;
Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven.” Cantares 2.11-13

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