27.2.06

Tiempos peligrosos

Realmente como dice la Palabra, vivimos "dias malos", "tiempos peligrosos", vemos en las noticias, consternados, como los cristianos son perseguidos y son asesinados por su fe:

Tiranías islámicas y comunistas asesinan 140.000 cristianos al año
En los primeros la persecución se producen por motivos religiosos y la cárcel y muerte están al orden del día. Ayuda a la Iglesia Necesitada estima que los cristianos asesinados por su fe llega a 140.000 al año. (...)
Religión. «El cristianismo es el grupo más perseguido del mundo»
Según uno de los mayores demógrafos religiosos, el teólogo David Barreto, en el siglo XX fueron asesinados 45 millones de cristianos (...)

Hoy he visto en el forocristiano la hermosa oración de una hermana en Iraq, que en medio de tribulaciones proclama su fe, que a veces desfallece, pero le dice a su Señor:

Algunas veces me dicen: - "¿Por qué no pides marchar a otro país en que esté tu congregación y así podrías vivir tranquila?". - "Pero yo no quiero abandonar a mis hermanos iraquies. Tú, Señor, has puesto en mi corazón el deseo de vivir entregada a los más necesitados. Quiero servir a mi pueblo sin hacer distinción ni de religión ni de etnias. Dame Señor, fortaleza para ser testigo de tu amor misericordioso en medio de mi pueblo. Aquí hay mucha gente que nos necesita, ancianos solos, enfermos, muchos niños huérfanos…

Tú necesitas mis manos, mis pies y mi corazón para ser el buen samaritano, aunque en ciertos momentos no pueda más. Sé tú entonces el Buen Samaritano, cura mis heridas ante tanto dolor, hazme instrumento de tu paz y concedemos pronto la paz".
Texto: Hna. Maria Núria Gaza. (Ver el epígrafe de forocristiano)

Leo en el boletín de "Testimonio Cristiano a Cada Hogar", "A toda Criatura", las palabras de un mártir, un joven africano que prefirio entregar su vida que negar su fe, verdaderamente conmueve mi corazón, pero sobre todo conmueven el Corazón de Nuestro Señor, os las comparto:

Las Palabras de un mártir
Ando en la compañia de los que no se avergüenzan.
La suerte esta echada.
He cruzado la línea.
He tomado una decisión.
Soy un discipulo de Cristo.
No miraré atrás, no aflojaré el paso,
no me retrasaré, no me alejaré, no me estaré quieto.

Mi pasado ha sido redimido,
mi presente tiene sentido,
mi futuro está seguro.

He dejado la vieja vida, los vanos deseos,
el hablar mundano, la tacañeria,
las metas absurdas;
camino por fe y no por vista;
mi paso es firme.

Mi mirada está fija, mi ritmo es rápido,
mi meta es el cielo, mi camino es estrecho,
mi senda es angosta, mis compañeros son pocos,
mi guía es fiable, mi misión es clara.

No me rendiré, ni me callare,
ni descansaré hasta haber atesorado,
orado y hecho mi parte por la causa de Jesucristo.

Caminaré hasta que Él vuelva, me daré hasta vaciarme,
predicaré hasta que todos lo conozcan,
trabajaré hasta que Él me pare.

¡Y cuando Él venga a por los suyos,
me reconocerá facilmente
porque mi bandera estará ondeando
alta y visible!

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