1.5.05

Siervos tendiendo el manto

Últimamente tengo la impresión de que el Señor esta trayendo a nuestro pais, algunos de sus más fieles siervos a tendernos el manto. Me paso cuando vino David Wilkerson a un gran auditorio.
Me paso ayer con Loreto, en nuestro pequeño local. Loreto di Cesare, no es un lider, ni un apóstol, simplemente un siervo del Señor, ni más ni menos que un siervo del Altísimo.
Trajo varias cosas que el Señor habia compartido con él:

2004, levantad altares de sacrificio. Alabanza al Señor. Lo han hecho todos los siervos de Dios desde los primeros tiempos.

2005 Un segundo carril para que el “tren pueda rodar”: ABRID EL LIBRO. El Espíritu le llevo a:

“Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer.Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito:
El Espíritu del Señor está sobre mí,
Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;
Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón;
A pregonar libertad a los cautivos,
Y vista a los ciegos;
A poner en libertad a los oprimidos;
A predicar el año agradable del Señor.
Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.” Lucas 4.16-20

La Palabra es autoridad del Señor.
Ella es “fuego y martillo”. ¿Lo eres tu?
La palabra es un Libro que una vez “abierto” te abre a tí.

Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.” Hebreos 4.12-13

La Biblia no es un libro que lees, es un Libro que te lee.

Compartio, también, algo que me conmovio:

EL MINISTERIO DE LA TOALLA
Lo puso el Señor en su corazón mientras preparaba palabra en Jerusalen. Llave de autoridad para la iglesia, llave de poder-lengua de fuego... la llave tiene forma de toalla “la llave de la toalla”. “Yo no vine a ser servido sino a servir” “el siervo no más que su Señor”, la llave de un Reino “que no es de este mundo”, la llave que ata y deasata, se ciñe al cinto y se toma de rodillas, entre pies que son lavados, “(…)
Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!” (Ro. 10.14). Lo que vio y agrado al Señor en David: un corazón de siervo.

Como con Elías y Eliseo, el Señor esta trayendo a este país a sus siervos. Que inmenso privilegio tomar el manto de sus manos, que inmenso privilegio admirar cuan hermosos son sus pies, que inmenso privilegio servir al mismo Señor.

A mí me dijo: “No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigais a memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, rios en la soledad, para que beba mi pueblo, mi escogido” Is. 43.18-19

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